Nuestro aceite de oliva virgen extra: calidad.

Olivar y almazara propios: trazabilidad total
Nos permite identificar en todo momento la parcela de la que proviene el aceite, el día de producción, la temperatura, tanto ambiental como de la aceituna y de la masa hasta convertirse en aceite e incluso el maestro de almazara que lo elaboró y la hora a la que fue producido.

Recolección temprana: calidad vs cantidad
En Soler Romero, la campaña empieza a principios de octubre, finalizando a mediados de noviembre. La cosecha temprana garantiza máxima calidad y máximos aromas. Nuestras aceitunas son recolectadas mientras están en envero (verdes cambiando a moradas), sacrificando cantidad de aceite por calidad.
Renunciamos a una mayor cantidad de aceite a cambio de una calidad mucho mayor. La recolección temprana permite obtener un aceite de un verde intenso, con unos atributos organolépticos inigualables, un aroma que nos traslada a un prado con la hierba recién cortada, a ese olor a césped, a tomatera, ese frutado intenso y esas notas olfativas tan características.

Menos de dos horas entre cosecha y molturación
Nuestro olivar, situado en una única gran parcela, con la almazara en el centro de la explotación, nos permite que el tiempo entre la recolección y la molturación en ningún caso supere las dos horas, lo que limita su oxidación, permite conservar al máximo sus atributos positivos y garantiza una calidad envidiable.

Extracción en frío, inertización y envasado bajo pedido
El aceite es extraído en frío, filtrado y sometido a decantación natural en atmósfera inerte. Una vez que ha sido analizado y catado, se clasifica, conservándose en depósitos de acero inoxidable libres de oxígeno. La introducción de nitrógeno en el momento del envasado elimina el oxígeno existente entre el aceite y el tapón. De esta forma, su aroma, sabor y contenido en antioxidantes naturales permanecen inalterables hasta que llega a manos del consumidor. El envasado se realiza siempre exclusivamente bajo pedido.
Baja acidez, rico en polifenoles
Un incuestionable signo de su excelente calidad es la baja acidez de nuestro aceite de oliva, siempre inferior a 0.15% y llegando a alcanzar 0.08% en muchos lotes.
La mayor parte de nuestro olivar es de la variedad picual. Esta es la que ofrece el mayor contenido de ácido oleico, antioxidantes y polifenoles, la más estable, presentando una gran resistencia al enranciamiento y la que mantiene sus características durante más tiempo. Dos o tres veces más que el resto de las variedades.
